El alojamiento está muy bien y el desayuno es muy rico. Rafael, el dueño, es muy amable. Tener en cuenta que no tienen ningún toilette para cambiarte y salir de paseo previo al horario del check in; ni tampoco ofrecen una alternativa. Tuve que pedir que me dejara pasar en un museo cercano. La mujer que me recibió al llegar no fue para nada servicial. Pedí agua caliente, con mis ojos puestos en un hervidor del bar y me dijo que no podía darme.
Super limpio, olía muy bien todo el alojamiento. Tenía una terracita arriba donde te dejaban agua en la nevera y máquina de café para desayunar (sin leche). Está muy bien ubicado, a cinco minutos de la parada del bus que te sube desde el puerto directamente. La chica que nos atendió muy amable.
El agua de limón y frutas 24h
La ubicación supera toda expectativa, la casa está exactamente en medio de la Marina Piccola con salida directa a la playa, soñada de agua cristalina desde donde se pueden ver perfectamente los Faraglioni ;)
Definitivamente la vista es lo mejor, pero hay que destacar el diseño del departamento que permite ver esas vistas preciosas en todo momento. Es muy cómodo, cuidado y está totalmente equipado, además de que la anfitriona provee agua, soda, tostadas, café, té y todo lo necesario para un buen desayuno. Muy felices, conformes y agradecidos por habernos hospedado en La Marocella!
Nuestro anfitrión Antonio nos vino a buscar a la plaza principal para acompañarnos al apartamento, nos ayudó con la maleta y nos obsequió con vino, algo de comer típico de la isla y en l nevera había cerveza y agua para consumir, además resolvió nuestras dudas a cerca de dónde comer y qué hacer en la isla, un trato inmejorable, nos sentimos muy agradecidos.