
De
MéxicoHemos emprendido una aventura por el sur de Palawan y hemos encontrado esta joya en Quezon.
El lugar sobre la ruta es muy bonito, al interior cuidan mucho los pequeños detalles incluyendo la habitación.
La vista de la habitación es increíble a la naturaleza con un gran ventanal que te invita a la terraza privada misma de la habitación.
Michelle y Stephan excelentes host desde la llegada, muy atentos y con consejos para descubrir el área, como playas, cascadas y pequeño tour.
Ofrecen cenas, el precio es un poco arriba de lo standard en Palawan pero vale totalmente la pena cada platillo, el amor en cada plato se ve reflejado en presentación y sabor.
Totalmente recomendado.