
Los coches automáticos han ido ganando popularidad durante los últimos años, y que sean tan fáciles de llevar los convierte en una muy buena opción tanto si conduces mucho como si no. Si te estás planteando pasar de un coche manual a uno automático, o si quieres alquilar un automático por primera vez, hay algunas diferencias que has de conocer.
Aquí tienes 7 consejos sobre cómo conducir un automático por primera vez para que te pongas al volante con total seguridad.

Si normalmente conduces un coche con transmisión manual, lo que más te llamará la atención al pasar a uno automático será la palanca de cambios. Las marchas del coche manual desaparecen en el automático, donde encontramos las posiciones P, R, N y D. Te contamos qué significan y cuándo utilizarlas:
P (Parking): usa esta posición cuando hayas aparcado, para evitar que el coche se mueva en cualquier dirección. Es muy recomendable usar siempre el freno de mano, ya que de lo contrario las ruedas no motrices todavía podrían girar.
R (Reverse): es la misma posición que en las cajas de cambio manual y se usa para la marcha atrás.
N (Neutral): para dejar el coche en punto muerto.
D (Drive): se utiliza para avanzar. La transmisión cambiará la marcha automáticamente cuando aceleres, disminuyas la velocidad o frenes.

Pasar de los tres pedales (acelerador, freno y embrague) del coche manual a los dos del automático (acelerador y freno) puede ser confuso y llevarte a tener un mal reflejo.
Un buen consejo es que no apoyes el pie izquierdo donde estaría el embrague en un coche manual, ya que en uno automático ese gesto podría suponer un frenazo repentino e involuntario. Lo mejor que puedes hacer es olvidarte del pie izquierdo y usar el derecho tanto para frenar como para acelerar.

Tienes que tener en cuenta varias cosas cuando aceleras y frenas con un coche automático:
En general, has de saber que si estás en modo conducción (posición D) y levantas el pie del freno, el coche avanzará. Es lo que se conoce como "creeping" o "deslizamiento". Antes de cambiar al modo D y empezar a conducir, asegúrate de pisar el pedal de freno para evitar que el coche se mueva de forma inesperada.
Cuando arrancas después de una parada, los coches automáticos aceleran más rápido que los manuales. Por eso, para acelerar suavemente tendrás que controlar la presión que ejerces en el pedal. Si aceleras igual que con un coche de cambio manual, darán tirones bruscos que no son muy agradables.
Cuando estés circulando, sin embargo, acelerarás más lento con un coche automático que con uno manual. Esto se debe a que la transmisión del coche automático está diseñada para cambiar de marcha a revoluciones más bajas, lo que protege el motor.
La frenada es más brusca en un coche automático que en uno manual. Para evitar que te pase, pisa el pedal de freno con suavidad cuando quieras reducir la velocidad o parar completamente.

Además de poner la posición P en la palanca de cambios cuando hayas aparcado, también deberías usar el freno de mano para evitar que el coche se mueva. Así también reduces la tensión en la transmisión, que de lo contrario terminaría fallando (lo que se traduce en una reparación muy cara).

Las distintas situaciones en carretera pueden hacer que ajustes tu estilo de conducción:
Si vas por autopista, no notarás mucha diferencia con un coche manual. Es posible que tardes más en adelantar a otros vehículos, ya que los coches automáticos tardan más en acelerar.
En los atascos, es mucho más cómodo conducir un coche automático que uno manual, ya que no tienes que ir cambiando constantemente de punto muerto a primera. Otro punto a favor del automático es que no se te puede calar, lo que resulta especialmente útil cuando hay tráfico.
Aparcar con un automático puede ser más fácil, ya que puedes centrarte totalmente en los ángulos en vez de en cambiar entre primera y marcha atrás. No temer que el coche se te cale ayuda bastante si lo de aparcar no se te da especialmente bien. Además, el "creeping" puede darte el empujoncito que necesitas para deslizarte sin esfuerzo en la plaza de parking.
Si aparcas cuesta arriba o cuesta abajo, asegúrate de que usas el freno de mano antes de iniciar la marcha. Pon el coche en modo Drive y pisa suavemente el acelerador. Cuando veas que el coche está intentando moverse, quita el freno de mano. Pisa más el acelerador para subir las revoluciones del coche, que avanzará sin problemas.

Antes de circular con un automático por primera vez, es aconsejable que practiques en una zona tranquila. También puedes practicar cómo aparcar en un parking vacío un día tranquilo o por la noche.

Por último, pero no por ello menos importante, asegúrate de que tienes el permiso de conducir correcto. Si ya tienes un permiso para conducir coches de cambio manual, también podrás conducir automáticos. Algunos permisos permiten conducir un coche automático pero no uno manual, ya que no practicas con las marchas cuando te examinas.
Conducir un coche automático es una experiencia agradable, sobre todo para principiantes. La clave para disfrutar de un trayecto sin sobresaltos es practicar cómo acelerar, frenar y aparcar hasta que ganes confianza. La práctica lo es todo, así que tómate tu tiempo para hacerte al nuevo vehículo y ten paciencia. Así conseguirás que tu experiencia al volante sea más segura y disfrutarás más del viaje.