La casa y la piscina están muy bien. Se llega andando al puerto de Votsi y por una senda a traves de un bosque se accede a dos calas muy solitarias. La encargada fue encantadora aunque hablaba poco inglés nos entendimos bien. Nos dejó quedarnos hasta más tarde porque no tenía la casa reservada.
Nos gustó todo. La casa era muy cómoda y la cocina estaba muy bien equipada . Lo mejor la enorme terraza y las espléndidas vistas al mar, allí disfrutamos de preciosos desayunos.