
De
EspañaDormir en Bahal es para visitar los templos de Preha Viehar (muy recomendables). El Sokha Home es un despropósito para mochileros jóvenes. Llegamos a mediodía y la encargada (no hay recepción como tal) nos dijo que dejáramos el equipaje, que lo subirían ellos a la habitación (no hay ascensor) y que nos fuéramos a los templos (a una hora de allí en vehículo propio). Cuando volvimos (ya era de noche) nos acompañó a la habitación. Tuvimos que subir dos pisos por una estrecha escalera exterior, como de incendios (¿qué hacen cuando llueve?), para llegar a un saloncito donde había máquinas de refrescos, un billar y un par de mesas donde una docena de jóvenes jugaban a cartas y bebían cerveza armando bastante escándalo. Ante nuestras caras por tanto ruido, la mujer nos dijo que no nos preocupáramos, pues nuestra habitación estaba otros dos pisos por encima. Nueva escalera (esta vez de madera e interior) para llegar a una puerta bastante vieja. Dentro un dormitorio de solo unos 10 metros cuadrados, con una cama grande (no sabemos si el colchón era cómodo, pero las sábanas no eran "acogedoras") una mesa y una silla, todo bastante viejo y destartalado. Una puerta (que no cerraba) daba a un baño-pasillo (muy estrecho) con un lavabo viejo, un inodoro de dudosa higiene y la sempiterna ducha en medio de todo, sin más cortina ni mampara. Toallas pidiendo el cambio y un intenso olor a humedad. Por si no fuera suficiente con un nivel tan bajo de confort y limpieza, al estar abiertas las ventanas, vimos dos rollizas salamanquesas que se paseaban por el cabecero de la cama (no tengo nada en contra de estos animalillos, pero no me hace ilusión ir a encender la luz y ver que el interruptor es algo blando y que se escapa). Nos fuimos de allí (trompicando las escaleras con nuestras maletas) y le pedimos la devolución del dinero (por fortuna, fue barato) lo que aceptó sin objeción. No había parking. A 200 m hay un digno hotel recién estrenado donde pudimos pasar una buena noche.